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Guardia de Ventormenta

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La Guardia de Ventormenta está formada por las guarniciones y centinelas regionales encargados de hacer cumplir las leyes del reino y defender sus territorios circundantes. Con sus efectivos mermados peligrosamente por el bloqueo político y las lejanas campañas militares, sus dispersos alguaciles luchan por contener a gnolls, orcos y bandidos a lo largo de Elwynn y Crestagrana.

Escudo de la Corona

Como rama vital del ejército de Ventormenta, la Guardia de Ventormenta patrulla los caminos reales, las encrucijadas y las atalayas de piedra que vertebran el reino. En los asentamientos periféricos, el gobierno y la defensa recaen en alguaciles designados, como el Alguacil McBride en el Valle de Villanorte, el Alguacil Dughan en Villadorada y el Alguacil Marris en Villa del Lago. Estos oficiales reclutan tropas y mantienen el orden, valiéndose de leales caballos castaños célebres por su resistencia para cubrir el terreno entre puestos fortificados como el Cuartel de Arroyoeste.

Una frontera al límite

Tras la Tercera Guerra, la Guardia logró mantener el Bosque de Elwynn seguro y en calma, pero los últimos años han traído consigo una crisis. Con el rey Varian Wrynn desaparecido y el ejército permanente del reino ocupado en el extranjero, las guarniciones regionales apenas han recibido ayuda. En el Cuartel de Arroyoeste, el Ayudante de alguacil Rainer apenas puede sostener la frontera occidental frente a los gnolls Zarparrío y los ladrones Defias, obligando a los comandantes locales a delegar tareas cruciales de seguridad y recompensas en aventureros de paso.

El asedio en el este

Mientras que el Bosque del Ocaso y Páramos de Poniente fueron abandonados, la corona mantuvo una precaria presencia militar en las Montañas Crestagrana. Aun así, la posición de la guardia es desesperada. Desbordados por los gnolls Ocultamundo y los orcos Roca Negra que descienden desde Las Estepas Ardientes, los soldados se vieron forzados a ceder el Fuerte de Petravista. En Villa del Lago, el herrero Verner Osbien consume ingentes cantidades de hierro solo para mantener equipados a los guardias, mientras centinelas agotados otean el camino esperando a un 2.º Batallón que nunca llega.

Fuentes

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