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Culto de los Malditos

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El Culto de los Malditos es una cábala secreta de fanáticos mortales, nigromantes y aristócratas devotos al Rey Exánime. Formado en el norte de Lordaeron antes de la Tercera Guerra, sus miembros envenenaron los suministros de grano que engendraron a la Plaga y orquestaron la caída del mayor reino de la humanidad. Hoy en día, los cultistas supervivientes gestionan los calderos de la peste y las academias nigrománticas por todas las Tierras de la Peste, al tiempo que se infiltran activamente en las ciudades de los vivos.

Una enfermedad en el alma

El Culto de los Malditos fue forjado por el exiliado archimago Kel'Thuzad tras responder a los susurros telepáticos del Rey Exánime que emanaban del Trono Helado. Al regresar a Lordaeron con una inmensa riqueza y oscuras artes prohibidas, Kel'Thuzad ofreció dos falsos evangelios: a las clases bajas, desesperadas y empobrecidas, les prometió igualdad social y la liberación de la miseria; a los terratenientes adinerados, como la noble Casa de Barov, les prometió vida eterna y un dominio inquebrantable sobre sus tierras. En verdad, tanto los desposeídos como los acaudalados eran ganado destinado al matadero, atados a una secta de la muerte concebida para traicionar a su patria desde dentro.

La cosecha envenenada

Operando en absoluto secreto desde las mazmorras bajo Castel Darrow, los cultistas perfeccionaron su magia necrótica, construyeron descomunales abominaciones y refinaron la peste de la no-muerte traída hacia el sur desde Rasganorte. Golpearon el granero de Lordaeron contaminando los almacenes de grano de Andorhal. A medida que la harina infectada viajaba por las rutas comerciales habituales hacia los hogares de todo el Eastweald, los plebeyos enfermaban y morían en cuestión de días, solo para alzarse como sirvientes tambaleantes bajo el látigo telepático del Rey Exánime. Cuando el príncipe Arthas masacró a Kel'Thuzad en Andorhal, la red de cultistas ya estaba tan profundamente arraigada que la perdición del reino quedó sellada.

La amenaza actual

Aunque Arthas zarpó hacia Rasganorte y ascendió al Trono Helado, el Culto de los Malditos sigue plenamente operativo en el norte de Lordaeron bajo el mando del resucitado archiexánime Kel'Thuzad. Desde las sombras de Stratholme y las estancias de Scholomance, los cultistas vivos realizan oscuros ritos, mantienen los calderos de la peste tóxicos a lo largo de las granjas en ruinas e intentan asesinar tanto a los miembros de la Cruzada Escarlata como a los Renegados. Gracias a que aún respiran, estos acólitos pueden caminar inadvertidos por los asentamientos de los vivos, envenenando pozos, saboteando líneas de suministro y captando nuevos reclutas para alimentar la maquinaria de la Plaga.

Fuentes

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